Acabo de terminar el primer libro de los tres que forman la “Contra-historia de la Filosofía” de Michel Onfray, titulado “Las sabidurías de la Antigüedad”

De este autor ya me había leído su controvertido “Tratado de Ateología” donde básicamente arremete contra la religión, en especial la judeocristiana desde un ateísmo combativo con el que yo discrepo.

En este nuevo ensayo Onfray nos descubre aquellas corrientes y filósofos de la antigüedad que son los precursores del hedonismo (no hay que confundir en Onfray el término hedonista en una irracionalidad en la búsqueda de los placeres instintivos y salvajes) y que han sido silenciados, sino destruidos por la corriente triunfante de la filosofía reinante, que tiene su inicio en Platón y su continuidad en los estoicos y demás pensadores de tradición platónica y en el uso que de estos hizo el cristianismo y sus filosofías aledañas.

Y así desde el siglo 490 antes de Cristo hasta  el 120 d.d.c nos va esbozando a pensadores como Leucipo, Demócrito, Aristipo de Cirene, Diógenes, Epicuro, Filodemo de Gadara y su continuidad epicurea mas sosegada, Lucrecio y su obra magna en verso “Sobre la naturaleza” y a Diógenes de Enoanda y su muro de piedra.

Todos ellos filósofos de los que nos ha llegado muy poco, todos filósofos ateos o a los mas deistas que no se preocupan de los dioses, que no temen su castigo, que no justifican una vida vivida por una teórica nueva vida en el más allá, todos ellos pensadores hedonistas que aconsejan la búsqueda de un disfrute de la vida aquí y ahora, de una no negación del cuerpo y los placeres, pero desde una perspectiva moral y racional, moderada e inteligente.

Un ensayo interesante en el que descubrir pensadores (con los que se puede o no estar de acuerdo) acallados por el peso de las filosofías triunfantes.

David Navas

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